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EVOLUCIONASTE PARA MOVERTE

POR: REDACCIÓN SNATCH


Resultados de un estudio en el que se compararon corazones de grandes simios africanos (chimpancés), indígenas tarahumaras, corredores de larga distancia y jugadores de futbol americano, así como el corazón de personas inactivas, pretende dar nuevos datos sobre la evolución del corazón humano y en el camino reforzar el  mensaje: “la importancia de ejercitarse a lo largo de toda la vida”.

El Dr. Aaron L. Baggish, Director del Laboratorio de Rendimiento Cardíaco en el Hospital General de Massachusetts, publicó su estudio el 1 de octubre de 2019, en Proceedings of the National Academy of Sciences. Todos los involucrados se sometieron a estudios de función cardíaca utilizando ultrasonidos realizados durante diversas actividades y los grupos fueron elegidos específicamente para ofrecer pistas sobre la función cardíaca desde una perspectiva evolutiva.

Chimpancés vs humanos primitivos

Los chimpancés, nuestros parientes evolutivos más cercanos, pasan la mayor parte del día alimentándose y descansando, intercalando breves períodos de escalada y lucha. Este breve pero intenso esfuerzo crea presión en las cavidades del corazón, lo que resulta en paredes más gruesas y rígidas; por el contrario, nuestros ancestros tuvieron que cazar y recolectar alimentos para sobrevivir, lo que les obligó a caminar y correr largas distancias. A medida que la evolución progresaba, los primeros agricultores confiaban en la misma resistencia física para arar, plantar y cosechar sus alimentos. Como resultado, los corazones humanos evolucionaron para tener paredes más delgadas y ser más flexibles, las cavidades del corazón se volvieron un poco más grandes y también pudieron torcerse ligeramente (similar a exprimir una toalla), lo que ayuda a sacar más sangre y regresar al corazón a medida que se relaja.

Los indígenas tarahumaras, que viven en la Barranca del Cobre (México), son una de las pocas civilizaciones que aún no han sido afectadas por la occidentalización. 

«Llevan lo que los antropólogos llaman un estilo de vida agrícola de subsistencia que exige caminar, trotar y otros movimientos durante todo el día. Sus corazones representan cómo el corazón ha evolucionado naturalmente para funcionar: la forma pura de un corazón humano, por así decirlo”,  indica el estudio.

Pero su corazón también se adapta a lo largo de su vida dependiendo del tipo de ejercicio que haga o no haga. La cámara de bombeo principal del corazón, el ventrículo izquierdo, refleja el tipo de actividad que típicamente realiza una persona. Los ventrículos izquierdos de los corredores de resistencia eran más largos, más grandes y elásticos que el promedio (y, por lo tanto, podían hacer frente a grandes volúmenes de sangre). Los corazones de los linieros de futbol, ​​por otro lado, estaban más adaptados a los períodos cortos e intensos de ejercicio que refleja su entrenamiento de fuerza. Las paredes de sus ventrículos izquierdos eran más gruesas y menos flexibles, lo que les permitía hacer frente mejor a la presión que al volumen.

Sin embargo, el grupo de hombres sedentarios (no realizan ejercicio) terminó siendo la parte más importante de la historia con respecto a las lecciones de salud. Estos hombres, todos en sus 20 y 30 años, no tenían ningún factor de riesgo de enfermedad cardíaca tradicional, como la presión arterial alta, pero sus corazones sin entrenamiento se parecían más al corazón de los simios, con paredes más gruesas y menos flexibles.

«Si no realiza ninguna actividad física, no empuja grandes cantidades de sangre a través del corazón y los vasos sanguíneos diariamente. Tanto el corazón como los vasos sanguíneos comienzan a endurecerse», indica el estudio. 

Esto crea un círculo vicioso por lo que, cuanto menos te muevas, menos podrás hacer el tipo de ejercicio que te mantiene saludable.

EJERCICIO PARA PREVENIR LA PRESIÓN ARTERIAL ALTA

Los nuevos hallazgos sugieren que el proceso de desarrollar presión arterial alta se pone en marcha años antes de que se detecte por primera vez en el consultorio de un médico. 

Desafortunadamente, solo alrededor del 20% de los adultos realizan los 150 minutos recomendados por semana de actividad física de intensidad moderada y aproximadamente un tercio de los adultos tienen presión arterial alta.

Aunque es mejor hacer ejercicio durante toda la vida, nunca es demasiado tarde para comenzar. Para muchas personas, cambiar de ser sedentario a ser activo es difícil y requiere un cambio de comportamiento real. «Pero cuanto más podamos ayudar a las personas a comprender las causas subyacentes y las implicaciones de sus elecciones, emprenderemos una verdadera mejora”, finaliza el estudio.


REFERENCIA:

Selection of endurance capabilities and the trade-off between pressure and volume in the evolution of the human heart Robert E. Shave, Daniel E. Lieberman, Aimee L. Drane, Marcel G. Brown, Alan M. Batterham, Steven Worthington, Rebeca Atencia, Yedra Feltrer, Jennifer Neary, Rory B. Weiner, Meagan M. Wasfy, Aaron L. Baggish Proceedings of the National Academy of Sciences Oct 2019, 116 (40) 19905-19910; DOI: 10.1073/pnas.1906902116

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